domingo, 13 de julio de 2008

María Rosa

¿Qué quieres, niña de mi alma
para dormirte tranquila?
si un cuento te da la calma
aquí está el cuento, mi vida:

"Érase un botón de rosa,
érase un sólo botón,
érase azul mariposa,
érase un rayo de sol"

Y esa mañana de gloria,
cuando se encuentran los tres,
comienza al fin nuestra historia,
escucha, te contaré:

"Decidieron los amigos,
su belleza sin mancilla,
poniendo a Dios por testigo,
regalársela a mi niña"

"El sol se quedó en tu pelo,
en tus mejillas, la rosa,
y en tus ojos, como el cielo,
se quedó la mariposa"

"Y como pasan las cosas
en estas historias mías..."
¿No me escuchas, María Rosa?
...pobrecita...está dormida.

3 comentarios:

José dijo...

Quien tenga la suerte de poder escuchar de tus labios estos bonitos versos será el ser más afortunado de la tierra.
Siempre los recordará porque algo tan bonito permanece en la memoria eternamente.

Susana del Rosal dijo...

Y quien tenga la suerte de tenerte entre sus lectores para disfrutar tus gratos elogios, será sin duda un ser muy feliz. Gracias, amigo.

MÓNICA dijo...

PRECIOSOOOOOOOOOOO ME ENCANTO ESTE POEMA, ES UN PLACER PODER LEERTE, SE PUEDE APRENDER MUCHO DE TU ARTE
UN ABRAZO